Todos los días al despertar realizamos actividades que están relacionadas con la ciencia. No importa que nunca hayas visitado un laboratorio, que no estés usando un aparato electrónico o si eres médico, bailarín, estudiante e incluso si solo juegas para divertirte, porque, aunque sea difícil de creer, la ciencia está en todas partes, la usamos a diario y sin ella nuestra vida no sería igual.

Al comer, al bañarnos, montando bici, jugando, gritando y hasta respirando, en cada actividad y movimiento que realizamos encontramos ramas de la ciencia como la física y la química, y para que te convenzas de esto, te mostraremos algunos ejemplos en donde sin saberlo, la ciencia está presente:

Manejando bicicleta:

Aunque suene fácil y no necesites ser físico para hacer que tu bicicleta ruede sin caerte, al hacerlo aplicas al menos 25 factores de la física como la velocidad lineal para rodar, el equilibrio, peso y fuerza para darle estabilidad y las 3 leyes de movimiento de Newton.

Todo cuerpo tiende a mantener su estado de reposo o movimiento uniforme y rectilíneo a no ser que sea obligado a cambiar su estado por fuerzas ejercidas sobre él.

Cuando se aplica una fuerza a un objeto, éste se acelera. La aceleración es en dirección a la fuerza y es proporcional a su intensidad y es inversamente proporcional a la masa que se mueve.

Por cada fuerza que actúa sobre un cuerpo, éste realiza una fuerza de igual intensidad y dirección, pero de sentido contrario sobre el cuerpo que la produjo.

Estas leyes se ven reflejadas cuando: no puedes hacer que la bici ruede sin agregarle tu fuerza al pedalear, cuando luego de pedalear continuamente y a la velocidad adecuada la bici rueda sola porque adquiere la fuerza que proporcionaste o cuando al acelerar demasiado tienes más posibilidades de volcarte a gran distancia y cuando vas muy lento te caes como si pesaras demasiado.

En cada movimiento estas aplicando un factor físico que hace que tu paseo sea perfecto y que tu cerebro se oxigene.

Al comer:

Cada alimento que consumimos está compuesto por enzimas, proteínas y vitaminas de las cuales se nutren las más de 70 mil millones de células que posee nuestro cuerpo. Cuando los alimentos ingresan a nuestro estómago, cada componente nutritivo llega al hígado a través de la sangre y se distribuyen por nuestro cuerpo alimentando cada célula, es así como nos mantenemos saludables. Por eso es necesario que tu alimentación sea nutritiva y con una gran variedad, ya que no todos tienen los mismos nutrientes. ¡Nada más científico que el funcionamiento de nuestro cuerpo!

Si no hubiera ciencia al alimentarnos no podríamos determinar de manera científica y real cuáles son los alimentos más nutritivos para nuestro cuerpo y sus efectos en él.

Al bailar:

Los giros son una parte esencial de todos los bailes, al hacerlo estás aplicando fuerza de gravedad que evita que te caigas al piso, el centro de gravedad que está en tu torso y la fuerza centrípeta, las que permiten que tu cuerpo esté equilibrado para dar el giro sobre tu propio eje y la fricción que es la fuerza opositora que se genera entre tus pies y el piso, por eso no todos los pisos son adecuados para bailar. ¡Muy interesante!

Aunque también disfrutaríamos de cada baile, si no aplicáramos la ciencia al bailar, nos perderíamos de hermosas y divertidas coreografías, ya que todos bailaríamos de manera descoordinada.

Jugando futbol:

En cada movimiento como correr con el balón, hacer chilenas, barridos, pases y goles aplicas factores de física como la velocidad, la fricción, el equilibrio o la resistencia.

Aunque la ley que apliques depende de cada movimiento e incluso de si está lloviendo o no, ya que esto afecta el campo de juego, lo que sí podemos decirte es que:

 

Al iniciar el partido y dar el primer pelotazo, estas aplicando la primera ley de Newton, ya que el balón adquiere la fuerza que le aplicaste.

Cuando pateas el balón muy fuerte, y aunque alcanza una gran distancia no llega hasta dónde quieres es por la segunda ley de newton, ya que sube, pero cambia de movimiento debido a la fuerza de la gravedad.

Para que la pelota llegue más lejos y hasta dónde quieres debes darle con la punta de tu pie, ya que al ser más pequeña que la parte media o trasera de tu pie provoca mayor presión generando que el balón adquiera energía elástica. Pero si por el contrario lo que quieres es controlar el movimiento debes darle con el empeine, es decir con la parte superior de tu pie.

Aunque podríamos disfrutar y jugar, sin la ciencia no sabríamos realmente cómo hacer que los tiros fueran cada vez mejor o como cansarnos menos.

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