La educación está cambiando, en parte porque lo hace la sociedad en la que se enmarca y en parte porque el mercado laboral demanda una educación diferente. Precisamente, porque es complejo dirigir la educación cuando los conceptos quedan pronto obsoletos, los expertos aconsejan desplazarla hacia el desarrollo de la creatividad y al pensamiento crítico, entre otros valores.

Las aulas del futuro, en lugar de centrarse en la memorización, se plantean como la superación diaria de retos y proyectos en base a las distintas capacidades de los alumnos. La robótica para niños es perfecta para complementar la enseñanza clásica, aunque de momento sigue siendo una actividad extraescolar, debido a las ventajas y beneficios que aporta a los alumnos.

ROBÓTICA COMO DIVERSIÓN, PERO TAMBIÉN COMO APRENDIZAJE

Los niños nacen siendo científicos en potencia, con una elevada curiosidad por el mundo que les rodea; sin embargo, acaban abandonando esta posibilidad futura por otras quizá más convencionales. En nuestro país, al igual que en otros del entorno, se premia la memorización en lugar del aprendizaje crítico dentro del sistema educativo, algo que elimina parte de esa curiosidad innata.

El debate, la solución de problemas de un modo creativo o el pensar fuera de la caja, son métodos no se contemplan dentro de la educación, de la que se han eliminado incluso las artes de la educación primaria. Estudiar supone un reto, pero uno a la paciencia del alumno ante la memorización.

La robótica es una alternativa lúdica a tener en cuenta, ya que supone un cambio de paradigma al estudio clásico. El alumno, en lugar de ser un mero oyente en una clase, pasa a ser el protagonista de un juego de construcción mediante el que da rienda suelta a su creatividad mientras trabaja en su comprensión sobre la tecnología.

ROBÓTICA COMO PREPARACIÓN PARA EL FUTURO

También se ha demostrado que la robótica es muy útil como herramienta para la educación en ciencias e ingeniería.

Cuando un alumno trata de impulsar su robot para que corra por una mesa, necesita comprender de un modo intuitivo conceptos como velocidad y trayectoria (física), así como par y potencia (mecánica) para que su robot avance, o el modo de hacer que no se caiga cuando llegue al extremo (programación).

Aunque la robótica se enmarca dentro del modelo clásico dentro de las carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemática), va mucho más allá de las carreras técnicas, tocando también las habilidades motrices y cognitivas a la hora de ensamblar un juguete motorizado.

Estas habilidades quedan relegadas a un segundo plano dentro de las aulas convencionales, en las que el alumno se encuentra sentado e inmóvil, sin interactuar con el entorno más allá de la educación física.

LÓGICA, ABSTRACCIÓN, RAZONAMIENTO, RESOLUCIÓN DE PROBLEMAS…

Cuando pensamos en una máquina, la mayoría de nosotros imaginamos una carcasa más o menos compleja con ruedas o engranajes (un camión de recogida de residuos, una prensa industrial o una plataforma elevadora…), y con la palabra robot hasta manos y ojos que le dan un aspecto algo más humano.

La robótica fomenta la imaginación de futuros hipotéticos, el razonamiento, la lógica, entre otros factores, lo que ayuda a afrontar la resolución de problemas y el modo en que nos enfrentamos a ellos. Con cada nuevo avance, se mejora la autoestima del alumno y es él mismo el que se prepara, gracias a demostrarse sus propias habilidades, a superar la frustración.

LA ROBÓTICA COMO ENTORNO COLABORATIVO

El entorno de la robótica educativa, lejos de focalizarse en el individuo, fomenta la colaboración y los entornos participativos gracias a las muchas materias que conforman cualquier actividad relacionada.

Ni todos los alumnos son igual de buenos construyendo una maqueta, ni todos destacarán programando su movimiento, pero de la sinergia de las diferentes habilidades en base a las capacidades de cada niño surgen equipos de trabajo que han de aprender a superar los retos juntos.

FILOSOFÍA, ÉTICA Y PENSAMIENTO CRÍTICO

La robótica, incluso la infantil, puede ser enmarcada dentro de la enseñanza de la filosofía, la moral y la ética, y especialmente dentro del pensamiento crítico. Cualquier alumno, por muy joven que sea, es capaz de comprender que tanto la construcción física del robot como su programación han venido de algún lugar, y ese lugar es la imaginación y capacidades de sus creadores.

La robótica es un magnífico hilo conductor a lo largo de decenas de habilidades que las futuras generaciones necesitarán en su día a día, tanto para las profesiones del futuro como para su propio ocio, del mismo modo que nuestro ocio actual requiere de un mínimo conocimiento digital.

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